Descripción
No hay mejor forma de disfrutar de la tarde en Holanda que conociendo los molinos de viento de Zaanse Schans, el motor económico del país entre los siglos XVI y XVIII, ya que los holandeses aprovecharon la fuerza del viento para moler las especias que traían de las colonias, fabricar aceites, mostazas, etc.
Entraremos en un molino dedicado a las especias para conocer su funcionamiento y un taller de zuecos, donde nos mostrarán el método de fabricación de este calzado tradicional holandés.
También visitaremos una quesería donde podremos probar una variedad de quesos holandeses y donde nos explicarán el proceso de elaboración de estos manjares.
Eso sí, antes de regresar a Amsterdam, disfrutaremos de tiempo libre para caminar y tomar las mejores fotografías.